30 ene. 2010

Dos cortometrajes de Terry Gilliam

Terry Gilliam (1940) se ha dado a conocer gracias a una visión sumamente apocalíptica y derrotista, en la que, a pesar de los esfuerzos de sus personajes, no se consigue el bienestar posterior al conflicto narrado, sino que terminan por asumirse en las circunstancias en que han sido colocados, por supuesto, con la resignación que ello acarrea. Quizá los ejemplos más claros de esto sean 12 monkeys (adaptación libre de La jetée, de Chris Marker, 1962), Tideland, Fear and loathing in Las Vegas y Brazil. Sin embargo, hay algo más dentro de los intereses de Gilliam, algo de humor y de absurdo y, más aun, de crítica incisiva e ingeniosa que se vale de estos instrumentos y recursos para tejer su argumento, que bien pudiera ser, el del hombre maniatado por un mundo que siempre sobrepasa las capacidad de un personaje imposibilitado e incompetente para modificar su entorno, de uno muy por debajo de las expectativas que pudiéramos construirnos debido a la idea del héroe triunfante, por siempre feliz.
Pero Gilliam no sólo exhibe esa cara fatalista, posapocalíptica y resignada, también critíca regímenes de gobierno, modelos económicos y formas gubernamentales, se ríe de ellos y exhibe la naturaleza de aparatos represores como el ejército, la televisión, o las creencias religiosas de una Inglaterra conservadora de segunda mitad de siglo. En algún momento la crítica y el absurdo se cruzan, haciendo imposible distinguir entre ambos, tan similares en esencia, y exhibe lo arbotrario de ciertas costumbres.
Gilliam también ha sido músico, escritor, productor y animador, tanto de manera independiente como integrante del grupo Monty Python. Estos son dos de sus primeros trabajos, Storytime, de 1968, y The miracle of flight, de 1974:










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